Víctor Morata – Letraweb https://cms.letraweb.org Blog de Literatura y Arte Mon, 29 Jan 2024 04:05:13 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://cms.letraweb.org/wp-content/uploads/2022/11/cropped-icon-32x32.png Víctor Morata – Letraweb https://cms.letraweb.org 32 32 «Tierra: Universo Mágico. Cuentos de Seres Extraordinarios» https://cms.letraweb.org/tierra-universo-magico-cuentos-de-seres-extraordinarios/ https://cms.letraweb.org/tierra-universo-magico-cuentos-de-seres-extraordinarios/#respond Mon, 22 Jan 2024 00:38:07 +0000 https://cms.letraweb.org/?p=2291 Continuar leyendo]]>

Leer la obra de mi querido amigo Víctor Morata siempre es una grata experiencia. Nos conocemos desde el año 2008, cuando tuvo la amabilidad de concederme una entrevista para mi espacio virtual: Miss Artes. Desde entonces he seguido su trayectoria literaria con especial interés. Cuando en aquellos años llegaron a mis manos los cuatro libros de su “Universo Mágico. Cuentos de Seres Extraordinarios” no pude menos que asombrarme ante su extraordinaria capacidad creativa y sentí una profunda admiración ante su desempeño como escritor.

En estos días he vuelto a leer la nueva versión de «Tierra», y he de decir que he disfrutado la lectura tanto o más de lo que disfruté en su día. Este libro está formado por 31 relatos y cada historia asume como protagonista a una criatura mágica perteneciente al elemento tierra (hadas, trolls, elfos, duendes…) transportándonos a un universo en el que lo extraordinario se enlaza con lo cotidiano. Es a través de los ojos de sus protagonistas que somos testigos de su gran influencia en el mundo que nos rodea al desafiar nuestros límites y expandir nuestra comprensión del universo por medio de la magia, el misterio y el poder oculto que yace en lo más profundo de la tierra.

Víctor emplea unas descripciones tan detalladas y precisas que permiten que el lector pueda construir en su mente una imagen visual completa y clara de las escenas descritas. Su narrativa tiene la capacidad de despertar sensaciones y emociones, de modo que las situaciones y sentimientos vividos por los personajes se sienten reales y cercanos. Tal es el caso de los relatos: «Corazón de piedra» y «Adiós, amigo árbol», por citar dos ejemplos, que consiguieron humedecer mis ojos. Se puede apreciar, además, el trabajo previo de documentación e investigación realizado por el autor para elaborar cada una de sus historias con base a mitos y leyendas del folclore popular, pero contadas desde un enfoque diferente. En ocasiones, incluso, Morata aflora la parte más noble de lo que podría ser el lado oscuro de sus personajes.

Este libro, querido lector, cumple la doble función de entretenimiento y significado, pues más allá de su corte fantástico, nos invita a desafiar nuestros límites y al mismo tiempo nos recuerda la fragilidad y belleza de nuestra existencia terrenal. Por otro lado, hay frases que son para atesorar en la memoria a través del tiempo, por la sabiduría que encierran y su lección de vida.

Un libro altamente recomendable para todos aquellos que se atreven a mirar más allá del estrecho ángulo de nuestra comprensión humana.  

Martha Jacqueline Iglesias Herrera

Acerca del autor

Víctor Morata (https://linktr.ee/victormorata) es autor de más de 350 relatos cortos, 40 microrrelatos y 13 novelas. Ganador del VII YOESCRIBO DE RELATO y finalista del XXIX DOMINGO SANTOS DE NOVELA en 2022, entre otros. Ha publicado relatos en antologías de TOMBOOKTÚ, DH, EL PAÍS LITERARIO y HOLOCUBIERTA y también en fanzines literarios como el de HORROR HISPANO o LA GÁRGOLA. Ha publicado en revistas como INSOMNIA o VOCES. Ha participado en proyectos colaborativos como la novela de LA HISTORIA DE ALMOS.

También ha colaborado con reseñas literarias en páginas como PROPERA PARADA: CULTURA y LA JUNGLA DE LAS LETRAS.

Voz, junto al escritor Eric Luna, del podcast FICCIÓPATAS (https://linktr.ee/ficciopatas) que se emite cada domingo.

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MI LIBRO «SI NO FUERA DE TI» A LA VENTA EN AMAZON https://cms.letraweb.org/mi-libro-si-no-fuera-de-ti-a-la-venta-en-amazon/ https://cms.letraweb.org/mi-libro-si-no-fuera-de-ti-a-la-venta-en-amazon/#respond Sat, 24 Jun 2023 05:33:54 +0000 https://cms.letraweb.org/?p=2105 Continuar leyendo]]> Hola amigos!!! Ya está a la venta en Amazon mi libro de poemas: «Si no fuera de ti» (2008), con prólogo de mi querido amigo y colega español: Víctor Morata.

Agradezco a mi hermano Alain Iglesias , luz en mi camino, por su diseño de la bellísima portada y el trabajo de edición; sin su ayuda nada sería posible.

Mi eterna gratitud a Víctor por su constante apoyo en mi trayecto literario y sus palabras en esta introducción.

????DESCRIPCIÓN DEL LIBRO:

«SI NO FUERA DE TI, no es una oda a la alegría. Predomina la tristeza, la añoranza, la necesidad afectiva, el desamparo, la lejanía, la insoportable separación, la imposible unión, el amor pasado que no volverá y el futuro que nunca será. El poco sitio que ocupa el presente, está cargado de pasión carnal, de besos y caricias, de sudor y movimiento bajo las estrellas». ????

Si les gusta la poesía, les invito a compartir mi libro de poemas en sus redes sociales. Compartir es una forma maravillosa de ayudar a difundir el arte y la cultura. ¡Gracias por su apoyo!

Acá dejo el enlace para quienes deseen adquirirlo:

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VÍCTOR MORATA: «La muerte siempre ha sido un tema recurrente en mis relatos. Pero no el único. Cada escrito es hijo de su tiempo. Y cada tiempo está sometido a las circunstancias de su creador. Cada palabra, al igual que la muerte, tiene su hora». https://cms.letraweb.org/victor-morata-la-muerte-siempre-ha-sido-un-tema-recurrente-en-mis-relatos-pero-no-el-unico-cada-escrito-es-hijo-de-su-tiempo-y-cada-tiempo-esta-sometido-a-las-circunstancias-de-su-creador-cada-p/ https://cms.letraweb.org/victor-morata-la-muerte-siempre-ha-sido-un-tema-recurrente-en-mis-relatos-pero-no-el-unico-cada-escrito-es-hijo-de-su-tiempo-y-cada-tiempo-esta-sometido-a-las-circunstancias-de-su-creador-cada-p/#respond Sat, 11 Dec 2021 05:03:00 +0000 https://cms.letraweb.org/victor-morata-la-muerte-siempre-ha-sido-un-tema-recurrente-en-mis-relatos-pero-no-el-unico-cada-escrito-es-hijo-de-su-tiempo-y-cada-tiempo-esta-sometido-a-las-circunstancias-de-su-creador-cada-p/ Continuar leyendo]]>                                                                            por Martha Jacqueline Iglesias Herrera

Desde España llega a Letraweb un escritor que admiro mucho: Víctor Morata. Tuve el honor de entrevistarlo por primera vez en el año 2008. Desde entonces hemos estrechado lazos de amistad recorriendo el fascinante mundo de la escritura. Dotado de una gran sensibilidad, Víctor siempre ofrece una mano amiga con la que contar. Ha sido para mí un apoyo invaluable. Hoy, trece años después, tengo la satisfacción de volver a entrevistarlo, esta vez a raíz de la publicación de su novela: «Siervos de la Guadaña», obra cuya lectura he disfrutado muchísimo y que me ha convencido de que Morata marcará una huella importante en el mundo de la literatura.

Sobre él podemos decir que es autor de más de 350 relatos cortos, 40 microrrelatos y 13 novelas. Ha sido ganador del VII Yoescribo de relato y finalista de otros concursos como el de Aullidos

Ha publicado relatos en antologías de TombooktúDHEl País Literario y Holocubierta y también en fanzines literarios como el de Horror Hispano o La Gárgola

Ha publicado en revistas como la argentina Insomnia o la madrileña Voces

Ha participado en proyectos colaborativos como la novela de La historia de Almos

También ha colaborado con reseñas literarias en páginas como Propera Parada: Cultura La jungla de las Letras.

Siervos de la Guadaña es su primera novela publicada.

JK: Víctor, es un gran placer volver a entrevistarte después de tantos años. Quiero comenzar preguntándote: en el tiempo transcurrido, ¿qué crees haber ganado? ¿Qué crees haber perdido?

El placer es mío. Llevaba mucho tiempo alejado de las redes de forma activa y, ahora, he vuelto con energías renovadas.

En todo este tiempo creo haber ganado experiencia y madurez en mi estilo, capacidad de abordaje de nuevos proyectos y una visión más amplia de cuanto me rodea no solo a nivel editorial, sino también vital. No han sido años de reclusión vana, sino que ha habido detrás una (re)construcción concienzuda y un trabajo constante para mejorar y crecer y así poder llegar a donde deseo. Tal vez, por eso, también he perdido el miedo a enfrentarme a determinadas situaciones y personas y aprender a decir que no cuando es necesario. En general, sin embargo, creo que todo han sido ganancias, aunque no siempre las viera de ese modo y haya tenido que lidiar durante el proceso con muchos conflictos tanto internos como externos. Proceso, por cierto, que aún continúa. 


JK: Hace poco que ha salido a la venta tu última novela: «Siervos de la Guadaña». Háblanos un poco acerca del proceso de su creación.

«Siervos de la Guadaña» ha sido una obra nacida de las entrañas y con un estilo al que me acerqué fruto de experimentos anteriores. Quería escribir algo cercano, sin ambages ni demasiadas florituras. Quería que fuese lo más crudo y directo posible, pero sin adentrarme en el sensacionalismo del que beben muchos medios de comunicación o ser demasiado visceral (literalmente hablando). De un tiempo a esta parte, aprendí que un buen plan siempre trae consigo mejores resultados y yo trabajo mucho como si mi nueva obra fuese una cebolla y tuviera que ir capa por capa. Primero creo un boceto simple y general de la novela. Luego lo desarrollo. En cualquier punto puede suceder que se caiga porque presienta que no funciona como novela. Después creo los capítulos, un boceto simple de una o dos frases y luego los desarrollo a conciencia antes de ponerme a escribir. Cuando comienzo a escribir ya sé, en un 90%, cómo empieza, se desenvuelve y acaba la historia y eso hace que pueda escribir de forma más fluida. Adquirir esta dinámica me ha llevado años de búsqueda y sé que no a todos les funciona y que no siempre es el modo más adecuado, pero, para mí, ha sido un descubrimiento maravilloso. Además del bocetado de la historia, también hago lo propio con los escenarios, los personajes, acontecimientos relevantes concretos, etc. Todo lo que pueda atar de antemano, lo ato tanto como me sea posible. Si bien, siempre hay momentos en que uno puede tomar otros caminos, creo que es muy útil saber cuáles son o, al menos, cuáles decido no transitar. Con «Siervos de la Guadaña» ha sido así.  

JK: ¿Con qué personaje te sientes más identificado en «Siervos de la Guadaña» y por qué?

No es que me sienta identificado con ninguno de los personajes de mi novela. Considero que todos tienen algo de mí o yo algo de ellos, en mayor o menor medida. Al fin y al cabo, todos han nacido de mí. Sin embargo, por el hecho de ser padre, quizá me siento más cercano a Eladio. Él es lo opuesto a mí en muchos sentidos, pero en lo que se refiere a conflictos, a veces se me parece demasiado. Me refiero a conflictos internos. La culpabilidad, la nostalgia, la sensación de insuficiencia o esa voz que te dice que todo está mal siempre y que no puedes hacer nada para remediarlo son aspectos que de forma exagerada han recalado sobre este personaje. Eso y su ansiedad reflejada en la comida. En eso también me parezco a él y por eso entiendo esa salida como una vía de escape. Así y todo, aquello en lo que más me parezco es quizá en el amor que profesa hacia su hija. Creo que he tomado mis miedos y les he dado la vuelta, he puesto a Eladio en la peor de las situaciones familiares dentro de mi imaginario de pesadillas y por eso siento simpatía por él. Y porque, durante mucho tiempo, me he sentido como él, un paria en una sociedad que se rige por principios moralmente cuestionables pero con capacidad para juzgar y sentenciar sin miramientos los errores de otros y no los propios.  


JK: En «Siervos de la Guadaña» haces un crudo retrato de la sociedad. Si estuviera en tus manos hacer algo para cambiar la marginalidad en que viven algunos sectores de la población, ¿qué harías?

Si te soy sincero, no lo sé. No tengo la más absoluta idea. Hace años era más optimista, un idealista que creía en utopías y cuentos de hadas, pero la propia sociedad y quienes viven en ella han provocado que cambie de opinión o, al menos, la matice al respecto. Considero que la riqueza y el poder están mal repartidos, pero eso no quiere decir que todo el mundo merezca ser inmensamente rico o todo lo contrario. Creo en el afán de superación y lucha y en nuestras capacidades como seres humanos. Si bien, para ser totalmente justos, sería necesario que todo miembro de la sociedad partiese del mismo punto, en igualdad de recursos y con las mismas oportunidades. Un equilibrio utópico por razones evidentes y que no todos aprovecharían de la misma forma. Creo que para cambiar esa marginalidad habría que empezar por cambiar el modo de pensar y empezar a vernos como un nosotros en conjunto en lugar de como partes diferenciadas de un todo. Por desgracia, si miramos hacia la clase política, que son quienes, motivados por los grandes empresarios, dirigen el país, podemos hacernos una idea de lo divididos que estamos como sociedad y lo difícil que se hace una reconciliación. 


JK: Tu lanzamiento como autor viene acompañado de una nueva imagen distinta a la que estamos acostumbrados. ¿A qué se debe este cambio? ¿Qué impresión deseas transmitir a tus lectores?

En realidad no ha sido un cambio de imagen como tal. Esto deviene más bien de un proceso de aceptación y crecimiento, a la vez que de negativa a aceptar la imposición de otros. Es una tendencia social que se ve a menudo, lo de querer cambiar lo que nos incomoda para poder seguir disfrutando de ello a nuestro modo. Este soy yo y me ha llevado un tiempo aceptarme tal y como soy, ni más ni menos. Este cambio es el resultado de esa madurez y de asumir un rol definido por mí mismo y no por otros. Me ha costado mucho tiempo y esfuerzo poder llamarme «escritor» a mí mismo, más aún, hacerlo de forma pública, pero es lo que soy. Mi «Síndrome del Impostor» siempre está al acecho complicando esta transición, pero la sociedad misma no pone las cosas fáciles. El que más y el que menos trata de imponer sus normas y establecer como prioritario, cuando no único, su punto de vista. Es complicado desprenderse de lo socialmente «correcto» cuando llevas toda la vida mamando de ello. Te dicen lo que tienes que hacer, cómo tienes que vestir, qué tienes que comer o no, cómo tienes que actuar y comportarte… para al final darte cuenta de su hipocresía.

La impresión que quiero transmitir es la de seriedad y transparencia en todo lo que hago. Esta nueva imagen es un «mira, este soy yo, te guste o no». Digamos que antes «pretendía» ser un escritor con una imagen socialmente preestablecida según los cánones y ahora «soy» un escritor con la imagen que tengo, no la que otros quieren que tenga o esperan. No voy a negar que esto atiende también a fines de marketing, pues quería aportar un toque oscuro y, tal vez, tétrico, a mi figura como escritor, algo acorde con mis gustos artísticos y con lo que hago. En este sentido, Fátima Ruiz, que es una artista con unas obras fascinantes, me ha ayudado mucho a sacar ese lado más oscuro. No obstante, soy consciente de que el cambio es una constante y mañana puede que tenga otra imagen y otro modo de encarar todo esto. Y, aún entonces, estará bien porque habrá sido una decisión meditada y llevada a cabo por mí. No me gustan los cambios, pero tampoco me asustan. 

JK: En los últimos años, ¿has implementado algún ritual a la hora de escribir?

Mis rituales han cambiado mucho a lo largo de los últimos años y uno de ellos, el más importante, ha sido el que compete al modo de escribir y enfrentarme a cada nueva novela o proyecto. Necesito tener todo lo más atado posible: personajes y su relación entre ellos, así como sus historias personales, escenarios, trama, desenlace. Además, me gusta escribir en soledad y en silencio. Cuando escribo, el mundo deja de existir y, si alguien interrumpe ese proceso y me saca de mi cabeza, rompe el foco y la linea de pensamiento y luego, aunque no tardo en reenganchar, puede que pierda algo importante en ese lapso. A veces me gusta poner incienso o el humidificador, otras, si no es escritura pura y dura (por ejemplo, durante los bocetos más simples), me gusta ponerme algo de música. En ocasiones también he usado música relacionada con lo que estoy escribiendo e incluso grabaciones con el ruido de fondo de una ciudad, un bar o cualquier otro escenario que pueda ayudarme a meterme dentro, pero no es lo habitual. De todos modos, mi mayor ritual es la rutina diaria y procurar no saltármela. Tener un horario es crucial para mí, porque me ayuda a estar centrado y sentir que avanzo. Por lo demás, no me considero un excéntrico de los rituales ni creo que haga nada bizarro ni fuera de lo común. 


JK: ¿Qué aspectos significativos de tu existencia pueden observarse en tus últimas obras?

Es inevitable que la existencia de quien escribe se cuele por las rendijas de su escritura, aunque sea de forma inconsciente y a veces no se vea claramente. En mis obras suele haber siempre un trasfondo de esperanza y, aunque soy un tipo racional que siempre busca justificación a todo lo que sucede, también un poco de dramatismo vital. Porque la vida siempre nos sorprende, para bien o para mal, y hay que tirar de optimismo para seguir adelante y no hundirse en el barro. En «Siervos de la Guadaña» se respira ese optimismo desganado como un poso que perdura y mantiene la esperanza viva, pero en coma. En estos últimos años he visto morir a mucha gente, personas que me importaban y que amaba, y otras que mantenía vivas en mi recuerdo apenas por un hilo. Todas esas muertes han tenido su trascendencia y todas ellas son un mensaje claro de que nadie escapa a la muerte. El dinero y el poder pueden comprar tiempo y calidad de vida, pero la guadaña cae para todos tarde o temprano. Quizá ese aspecto, el de la muerte cercana y la asunción de su inminente llegada, sea el más observable en esta novela. En el resto puede que también, la muerte siempre ha sido un tema recurrente en mis relatos. Pero no el único. Cada escrito es hijo de su tiempo. Y cada tiempo está sometido a las circunstancias de su creador. Cada palabra, al igual que la muerte, tiene su hora.  


JK: ¿Cómo te enfrentas a la página en blanco? ¿Algún consejo para los que transitan por primera vez este camino de la escritura?

Creo que a la página en blanco y la escritura en general hay que enfrentarse sobre todo sin excusas. La inspiración es algo que no acude a menudo, pero, como ya decía alguien, yo prefiero que me pille trabajando, escribiendo, así que no dejo que la hoja en blanco me domine o tenga el control. Si no me siento capacitado o inspirado, si hay más excusas que ganas, escribo sin más: ya habrá tiempo de corregir o reescribir más tarde. A veces, por raro que parezca, incluso con dolor de cabeza (que en mi caso es una excusa perfecta porque me inutiliza bastante) me he sentado a escribir y, después de todo, lo escrito ha resultado lo mejor que he hecho en días o semanas. Otras veces, sucede lo contrario y un día inspirado no hago más que escribir de forma inconexa o no encuentro las palabras apropiadas. 

Mi consejo para aquellos que se adentran por primera vez en este mundo tan solitario y poco agradecido es que, si de verdad es lo que quieren, que no desistan, que no se rindan y que encuentren fórmulas para aprender, crecer y disfrutar escribiendo. Y no solo escribiendo. Escribir no es solo teclear o garabatear, sino todo el proceso desde que nace la idea como una semilla y va creciendo en tu cabeza, desde que bocetas las primeras palabras o surgen las primeras frases maestras, esas que sabes que tienen que encajar en alguna parte del relato. Escribir va mucho más allá de una tarde o unas horas sentado frente a la pantalla del ordenador, la máquina de escribir o un cuaderno. Todo empieza en la mente y sus tentáculos lo abarcan todo y están al acecho en todo momento. Si quieres escribir, déjate de excusas y hazlo. Lo mismo si no quieres hacerlo. Yo empecé creando relatos como ejercicio. Cogía tres palabras al azar del diccionario y un tema concreto y forzaba la escritura. Unas veces salía mejor y otras peor, pero algo salía siempre. De haberme cruzado de brazos en espera de las musas, no habría salido absolutamente nada, salvo una profunda e incoherente frustración. 


JK: El acto de escribir lo consideras: ¿por inspiración o por oficio?

La inspiración es para quienes tienen talento y, aún así, muchos la desaprovechan. Yo no me considero ni un genio ni un escritor talentoso, por eso me gusta establecer mis horarios y mi rutina y evito, en todo lo posible, saltármela. Está claro que hay ocasiones en que no puedes eludir tus responsabilidades o surgen imprevistos, pero, en circunstancias normales procuro ser responsable con la obra que tengo entre manos. Se podría decir que el acto de escribir, en mi caso, es un 99% oficio y un 1% inspiración. Y, a veces, esta última necesita un empujoncito que consigo desconectando con el trabajo de otros, viendo series y leyendo, dejando que el arte de otros despierte algo en mí y motive mis ganas de crear. Es eso de que «el arte inspira al arte». Me ha pasado muchas veces que un cuadro, una fotografía, un pasaje literario o una escena de una película o una serie han despertado una idea, que no necesariamente estaba directamente relacionada, y he tenido que correr a apuntarla antes de que se me olvidara. Incluso me ha pasado con una conversación, como en el caso de «Siervos de la Guadaña», que nació de una charla casual sobre un videojuego que no conozco y al que nunca he jugado. Luego, si se desarrolla y llega a alguna parte o no, eso ya es otra historia, pero si no lo hago, la idea desaparece, por lo general, para siempre. Quienes han vivido ese momento conocen la sensación, el éxtasis de euforia repentina, la iluminación inesperada por la llegada de una idea que a priori se revela brillante. Se produce toda una catarsis que, bien conducida, puede llegar a parir una gran obra o, al menos, una decente. 


JK: La humanidad ha vivido un período muy difícil producto de la pandemia en los últimos dos años. ¿Esta situación ha influido en tu labor como creador? ¿Cómo has sobrellevado esta crisis mundial?

La pandemia ha sido un duro golpe para todos. En mi caso, perdimos a mi suegro casi al principio de todo esto y eso nos dejó muy tocados a todos. De la noche a la mañana, ya no parecía una broma ni un chisme de los gobiernos y sentías que morir podía ser algo tan fácil como respirar. El miedo, el dolor y la pena provocaron que apenas pudiera hacer nada durante un tiempo y tuve que dedicarme a otras labores más mecánicas relacionadas con la escritura, pero el duelo fue difícil. Sin embargo, fue en este periodo donde tomé decisiones drásticas sobre mi futuro, donde mi madurez dio un paso adelante y comencé a ver las cosas de otro modo. Empecé a considerar lo efímero de las cosas y las personas y lo inútil que resultan a veces determinados miedos infundados. Así que lo único que podía hacer para seguir adelante era crear y eso hice. Ha sido una etapa bastante productiva. Además, fue durante esta crisis cuando senté las bases de mi nuevo modo de trabajo de manera satisfactoria. Cambió mi perspectiva del mundo y las personas que ya eran importantes para mí, cobraron una nueva dimensión. No quiero decir con esto que sobrellevarla haya sido fácil, aún hoy no lo es. Esta crisis nos ha herido tanto que ya nada podrá volver a ser lo que era y toca superarlo cada día. 

JK: ¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿Alguna nueva obra en proyecto?

No me gusta hablar de mis proyectos futuros. Principalmente porque aún no tengo decidido cuál abordar y soy un poco maniático al respecto. Sí que diré que me gustaría reescribir una noveleta de corte juvenil que cree hace años para mejorarla y también terminar de escribir el tercer volumen de una trilogía que tuve que abandonar a medias porque me vi superado por la envergadura que estaba cobrando la obra y que no sé si me pillará algún día con las fuerzas y la capacidad mental para volver a abordarla. Por otra parte, tengo muchas ideas. Semillas no me faltan. Y van surgiendo más a medida que voy trabajando. Algunas son meras líneas. Otras ya tienen un borrador más extenso y un conato de worldbuilding, pero, por el momento, no hay nada cerrado sobre qué voy a hacer ahora. Como siempre, escogeré la idea que más me atraiga en ese momento y la desarrollaré para ver si me cuadra o no. Si pasa todos los filtros y fases, entonces tocará ponerse a escribir. También es cierto que, dedicándome en exclusiva a esto, el Síndrome del Impostor no deja de susurrarme que abandone y me ponga a hacer cualquier otra cosa más productiva y decente antes de que sea demasiado tarde y no son pocas las veces que he estado tentado de hacerle caso, porque, al final, las horas de aislamiento, los calentamientos de cabeza, el sacrificio y todo lo que implica económicamente parece no compensar. Pero bueno, de momento aquí sigo y no tengo intención de tirar la toalla. Al fin y al cabo, estoy haciendo lo que quiero, que es escribir. 


JK: Si tuvieras que en unas pocas palabras darle un mensaje al mundo, ¿qué le dirías?

Si pudiera dar un mensaje al mundo y que este verdaderamente calara en las mentes de quienes me escucharan, les diría en primer lugar que no actuasen como unos cabrones egoístas y en segundo lugar que si tienen claro el camino que quieren seguir, que lo hagan y que persigan la excelencia, que lo hagan siempre dando lo mejor de sí mismos, sin joder a otros y, por supuesto, sin dejar que otros te jodan a ti. Siempre habrá celos y envidias, personas con el corazón podrido y egoístas que intentarán frenarte porque la luz les deslumbra y necesitan que su fracaso se extienda a otros para no sentirse inferiores (a veces por no haberlo intentado siquiera), pero no hay que olvidar que también encontraremos su contrapartida en toda esa buena gente que da sin esperar nada a cambio, que apoya y hace crecer y, por supuesto, que se alegra con los éxitos de los demás. Me encanta cuando un artista se alegra por los éxitos del otro, los comparte, los difunde con alegría genuina y, además, le motiva a crear también. El arte es alimento no sólo para el propio artista, sino para todos aquellos artistas que son capaces de apreciarlo. Así que el mensaje para el mundo es que creen y amen, que hagan lo que hagan, lo hagan con pasión. Da igual que sean artistas, lo importante es que lo que hagan les haga felices. Creo que mucha de la mierda que hay en el mundo es por culpa, precisamente, de la infelicidad. De ahí nacen el odio, las mentiras y las envidias. No vivamos jodiendo a otros, en cualquier caso, intentemos hacerles la vida más fácil. Así de sencillo. Basta con que lo hagamos de a uno. Ya está. Sed buena gente. Sed gente feliz. 

                                                                                           Web del autor: http://www.victormorata.com
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Prólogo al Libro de Poemas: “Inscripciones del Tiempo” de Esteban D. Fernández https://cms.letraweb.org/prologo-al-libro-de-poemas-inscripciones-del-tiempo-de-esteban-d-fernandez/ https://cms.letraweb.org/prologo-al-libro-de-poemas-inscripciones-del-tiempo-de-esteban-d-fernandez/#respond Thu, 14 Jan 2021 23:16:00 +0000 https://cms.letraweb.org/prologo-al-libro-de-poemas-inscripciones-del-tiempo-de-esteban-d-fernandez/ Continuar leyendo]]>  

Por Víctor Morata Cortado

Murcia, 19 de mayo del 2016

Soy enemigo de los prólogos. Sólo en los últimos tiempos. Antes tenía un concepto diferente de ellos. Pero soy consciente de que un día éstos subrayaron mis textos bajo la impresión de otros a los que considero talentosos escritores. Por esa deuda pendiente tal vez y por la amistad que me une a quien me pidió que lo escribiera, este prólogo existe.

No soy poeta, aunque hubo un tiempo en que me consideraba escritor de versos y gasté cientos de palabras y un buen puñado de papeles en dejar constancia de ello. Eran tiempos en que vivía enamorado del amor, en que era un muchacho doliente al que las estacas se le clavaban una y otra vez en el corazón, agujereándolo como un castigo, agrietándolo hasta hacerlo pedazos o jirones o lo que sea. Destrozándolo. De mis enamoramientos, que exaltaban mis pasiones y turbaban mi percepción del mundo hacia colores vistosos, y de mis decepciones, que lo teñían todo de negro pesimismo, surgían mis versos. En esa montaña rusa de emociones y sentimientos que llenaban páginas y páginas como desahogo del alma. Pero no. No soy poeta. Sólo viví creyendo hacer poesía. Por eso me sorprende que se me haya pedido hacer esto. ¿Qué puedo decir yo de versos y rimas? Nada. Eso se lo dejo a los eruditos y entendidos. De lo que sí puedo hablar es de la evocación.

Cuando yo escribía poemas de amor y desamor no pensaba en la rima ni en intrincados artificios y estructuras, sino que me valía del sentimiento que se destilaba de sus versos. Lo que evocaba para mí y para otros era lo importante, porque en el propio vómito impulsivo de su creación veía yo la impronta de mis emociones. Sólo así veía fidelidad a la hora de traspasar la carne y la mente para depositar mi alma sobre el papel y que otros, acaso, lograran entender y vivir a través de mis palabras. Si hablo de todo esto es porque Esteban D. Fernández posee ese lenguaje visceral que nace de dentro y se instala con cierto dolor en la hoja en blanco, para llenarla de matices e impresiones nacidas de la soledad, la tristeza o la exaltación del amor, pero que pasan, además por conceptos más complejos que incluyen mitología, filosofía y religión.

 

Tiene el autor tendencia a perseguir sombras en sus versos:

  

                                                                     No juegues a perderte dentro de tu sombra.

                                                                                                                     Del otro lado

También alcé mi voz inútilmente

ante el horror de ver el horizonte

faltándole al paisaje,

destejiendo su tinte en las esponjas

–las mismas–

que suprimieron el signo a mis preguntas

haciendo del fulgor astillas de cien sombras.

El loco

 

Yo he sentido lo distante de un día

deslizarse en la lumbre que enciende la nostalgia,

unas pocas visiones descifrar el misterio

por donde pasarás, aunque no vayas,

la sombra del ahora

creciendo en la mirada de lo que no permanece.

Lo distante de un día

 

                                                                            deje escapar la sombra de inclemencia

                                                                                       del reverso de nuestro porvenir.

                                                                                                         Visión en el umbral

 

Son sólo algunos ejemplos, pero se ve en ellos la terrible querencia del autor por esconderse en esa oscuridad, esa necesidad de huir del mundo y al mismo tiempo llegarse a él a través del amor. Porque ante todo se trata de una oda al amor por una mujer a la que a veces casi consigue alcanzar y, sin embargo, la mayoría ha de contentarse con la ilusión con la que se prendan los sueños Hay en Esteban una necesidad abrumadora de ser amado por esa mujer a la que le implora un acercamiento íntimo que vive del recuerdo a veces y otras del deseo. No faltan en la poesía del autor las referencias místicas, las alusiones al más allá y al mundo de los espíritus y el acercamiento a lo oculto.

 

                                                                               alfabetos roídos por la invisible grafía

                                                                                                      de arcanos imposibles.

                                                                                             Inscripciones en el tiempo

 

Ya todo es después den los conjuros…

tu vuelo fue soborno dos veces en lo inefable.

[…]

Tal vez sea imposible llegar al otro lado sin el oro del rastro que te dejaste aquí… entre la ausencia del que

parte desde su nacimiento a lo logrado…

Tu vuelo

 

                                        Partir lejos del ruido.

Hacia el signo del monje.

Donde la tierra se hace seno

y raja el horizonte.

Irse de uno mismo

abandonando lo ilusorio de la forma. Fugarse de la carne inexistente

y del eje absurdo de los huesos hasta encontrarse con aquel

que puebla nuestro espejo.

Hacia el signo del monje

 

Ningún guardián en el umbral al rojo dio paso a lo perdido

en el brillo de la creciente noche;

pero alguien despliega la ceremonia del misterio

para erigir la llamarada tenida en lo invisible de todo poderío,

 reclamo que viste de fortuna a los

desnudos del ahora oculto en la mirada del arcángel.

Inscripciones en el tiempo

 

En estos y otros versos se alude a la inutilidad de las posesiones materiales, al precepto religioso de que nada de lo que hay aquí en la tierra será llevado a los cielos, que todo lo que permanece y perdura no se cuenta en onzas de oro ni cuentas de diamantes. Sino que se trata de algo más sutil y etéreo. Así y todo, Esteban no puede evitar que de sus palabras se desprenda esa pátina de tristeza perenne, de oscuro pesimismo que se escapa aun cuando intenta alimentarse de ilusión y esperanza. En muchos de sus versos se ve esa tendencia de forma abierta, en otros sólo se puede intuir por el cariz que toman sus palabras o por la intención que llevan impresa.

 

Ni el alto muro de los huesos impedirá el derrame

de todas las hambrunas y miedos nacidos de tu sangre,

que sellan cualquier versión de ti donde exiliarte.

La parte de la soledad

 

¿De quién sino esas rosas,

marchitas, sin relevo,

en medio del estruendo de tu corazón

partido por el rayo de ese talismán

al que llamas pérdida de todo porvenir?

Lo distante de un día

 

 

Aunque cierres los ojos y veas más allá del recuerdo de entonces

es inútil no ver lo que la noche pacta

 en tus dominios de triste acaudalada; porque hora tras hora se

multiplica la desdicha huésped de tus lágrimas,

y tus posesiones todas, se trizan como polvareda que el tiempo

levanta, demasiado evidente, en el desierto de existir,

enfrente del espejo que escribe el rostro de la desconocida

que ya eres para ti.

[…]

En un dolor a oscuras permanece, cautiva, la herida del adiós.

Del otro lado

 

 

Habitantes de la legión del más allá;

de los encadenados a la tierra

de los que no han de volver más

de los que no han venido aún.

Shamballa

 

¿Cómo nombrar el idioma de ese ángel perdido,

esa raza de infierno donde caes?

Exilio

 

Las referencias son abundantes a lo que hay de uno y otro lado, las miserias del alma humana y la tristeza del que se encuentra atrapado en un lugar que considera lejano de sus anhelos o que no le corresponde. Esteban D. Fernández atraviesa las puertas del mítico Shamballa lo mismo que abre las puertas del más allá o las del cielo y el infierno en busca de sus ángeles, los de uno y otro lado. Todo justifica su fin último, su prioridad que no es otra que la mujer amada, aquella a la que no pone nombre y que podría ser una o mil, ¿quién sabe en qué momento le sorprendieron estos versos y a quién iban dirigidos? Su prosa me recordó a mis lecturas juveniles de los poemas de Edgar Allan Poe y también aquellos otros de Charles Baudelaire, por intrincados y oscuros, por sufridos de amor. Pero ya advertí al comienzo que yo no soy poeta y seguro que las referencias del autor son diversas y mucho más variadas de lo que jamás lo puedan ser las mías. Así pues, concluyo diciendo que Recuérdame constituye un bello despliegue de versos a pesar de la nostalgia y melancolía que rezuman. En ellos uno puede recordarse lo efímero de la vida y la futilidad de todo aquello que durante ésta acumulamos. Esteban ensalza el amor por encima de todas las cosas, sea a través de la pérdida, el recuerdo, la tenencia o el anhelo, está presente en casi toda la obra. Conviene realzar su aspecto evocador. De rimas y asonancias yo no entiendo, ni de ritmos ni estructuras y puede que tampoco de belleza poética, pero he aquí que estos versos han evocado en mí todo aquello de lo que he hablado antes de llegar a esta última palabra.

 

Para visitar el blog de poesías: “Sueños al Pairo” de Esteban D. Fernández sigue el siguiente link:

http://www-dreams-alpairo.blogspot.com

 

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Mi libro de poemas: «Si no fuera de ti»… dando sus primeros pasos. https://cms.letraweb.org/mi-libro-de-poemas-si-no-fuera-de-ti-dando-sus-primeros-pasos/ https://cms.letraweb.org/mi-libro-de-poemas-si-no-fuera-de-ti-dando-sus-primeros-pasos/#respond Thu, 23 Jun 2016 15:07:00 +0000 https://cms.letraweb.org/mi-libro-de-poemas-si-no-fuera-de-ti-dando-sus-primeros-pasos/ Continuar leyendo]]>

El 21 de junio cumplí un año más de vida. Recibí regalos de amigos y familiares que siempre conservaré con mucho cariño. Pero hoy quiero hablarles de uno que, aunque pasen muchos años, para mí seguirá siendo muy especial pues siempre tendrá el frescor, la vigencia del primer día.
Decía Roberto Juarroz, ese extraordinario poeta argentino:
¿Cómo amar lo imperfecto, / si escuchamos a través de las cosas / cómo nos llama lo perfecto? // ¿Cómo alcanzar a seguir / en la caída o el fracaso de las cosas / la huella de lo que no cae ni fracasa? // Quizá debamos aprender que lo imperfecto / es otra forma de la perfección: / la forma que la perfección asume / para poder ser amada.
¿Y qué regalo más perfecto para un poeta que el prólogo a su primer libro de poesías? Este es, ni más ni menos, el obsequio que recibí de un amigo de España muy querido: Víctor Morata Cortado… un amigo que ha sido luz y guía en este entramado mundo de internet… un amigo que siempre ha estado presente. Y me pregunto: ¿Qué es estar presente en algo? ¿Es simplemente el hecho físico y material, definible, de esta constancia efímera y transitoria de un hombre que está aquí? ¿O la presencia de algo es aquello que, aunque invisible y lejano, permanece y se nos clava dentro?
Él me ha acompañado a través de su lectura y reflexión sobre mis versos en esta experiencia poética que, por soñada y querida, hoy puedo decir que es un hecho.
Bueno, sin más preámbulos, comparto con ustedes el prólogo del libro de poemas que quizás dentro de poco comience a ver la luz: “Si no fuera de ti”.
Prólogo
Escribir un prólogo no es tarea sencilla. Si, además, sirve para introducir la obra de alguien a quien aprecias, la dificultad aumenta. Y si, como es el caso, el libro es de poesía… Bueno, sería algo así como escalar una montaña sin instrumental ni garantías de regreso. Puede que suene exagerado, y quizá lo sea, para qué negarlo. Sin embargo, aclararé que lo más complicado de escribir un prólogo bajo estas circunstancias no es sentarse frente a la página en blanco y unir una letra tras otra hasta formar palabras, con mejor o peor tino. No. Lo más complicado es lo que implica emocionalmente.
El lector que se acerque a este libro podrá, en mayor o menor medida, interiorizar las palabras de Martha Jacqueline Iglesias Herrera y sentirlas, incluso, suyas. Puede que se les anclen en el alma o les lleven a mundos que aún no conocen o, tal vez, adornen sus sueños –de los que la autora habla mucho– o sus carpetas de estudiante o acaben parafraseados en un post-it pegado al borde de su ordenador de oficina. No es difícil –esto no– dejarse llevar por la musicalidad de sus versos, por la melodía de sus palabras, a veces intrincadas, que hablan de islas y de universos, de imposibles y de tiempos distorsionados. Por eso, ¿por qué no habrían de ser versos para recordar, para tener presentes en esos momentos en que necesitamos que la poesía nos dé un poco de color y condimento vivo? No soy yo, no obstante, quien ha de poner en cada uno esa semilla; yo sólo intento introducir este libro, de llamar vuestra atención, de la manera más honrosa posible, hablando desde la honestidad y el sentimiento.
No soy poeta. Puede que tenga un alma sensible, que por mis venas corra la tinta de los libros que he escrito y aquellos que están por venir, pero no soy, como alguien me llamaba hace años, un «domador de versos». A veces, incluso me cuesta comprender y digerir lo intrincado de algunos pasajes, pensamientos y reflexiones. Con Martha Jacqueline, Jacky, me ha pasado más de una vez.
Y es que su pluma araña en lo profundo, más allá de lo cognoscible y con un idioma que está hecho de sueños y despertares en mitad de amores imposibles o perdidos, de tristezas y ausencias, de esperanzas y anhelos, de distancias. Un lenguaje apto para todo el mundo, pero no para todas las mentes.
Conozco a la autora desde hace años. La conozco como se puede conocer a alguien en la distancia, a través del delgado hilo virtual que conforman las redes sociales e internet en sí. Antes, quizá, de que se gestara su proyecto más ambicioso y bonito: Letraweb. En torno a esa página se creó un variopinto grupo de escritores procedentes de todas partes. Algunos de ellos procedían de otra página mítica entre escritores: TusRelatos.com. Con el transcurrir de los años, Martha Jacqueline ha tenido que ver cerrada su Letraweb en varias ocasiones, o acaso trasplantada a otros servidores o soportes, pero siempre estuvo allí, como uno de los sueños de los que nos habla en sus poemas, a veces tan cerca y otras tan lejos e inalcanzable. Sin embargo, reitero, Letraweb siempre fue un punto en el horizonte –lo sigue y, estoy seguro, lo seguirá siendo– hacia el que mirar y dirigir sus pasos. Su estrella polar. Por eso no es de extrañar que en algunos de sus versos se note esa fuerza que la empuja a seguir adelante, día tras día, año tras año, y que siempre se acuerde de aquellos que, de un modo u otro, han querido colaborar con ella y han dejado su impronta.
Hay en la poesía de Jacky –permitidme que hable de ella con esta familiaridad– un tono amoroso permanente que lo envuelve todo. ¿Cómo podría ser de otro modo? El amor es el motor de toda existencia. No el amor romántico, cuyos versos acaparan la mayor parte de este libro, sino el Amor en todas sus variables y concepciones. Si no fuera de ti es eso: amor puro explorado por diferentes vías y experimentado por su tenencia y, más aún, por su ausencia. Y de ese amor versado también viene dado el deseo irrefrenable de posesión, el anhelo profundo cargado de nostalgia y añoranza por un futuro imaginado o un presente soñado. Una sola lectura no basta para extraer todo el jugo de las palabras de este libro que, si de algo no adolece, es de belleza. Los primeros versos anticipan en buena manera lo que vendrá:
Una palabra puede ser un gran discurso.
Un discurso puede ser un gran silencio.
Y es que casi siempre aquello que callamos
es lo verdadero.
La Urna de Matti
Jacky no se calla apenas, pero lo que dice viene dotado de una pátina críptica que no es en sí un silencio, pero sí un terreno vedado a ojos inexpertos. ¿Es acaso mentira? ¿Es una verdad sugerida? O, si nos ponemos a reflexionar en modo cuántico, ¿es acaso ambas? Porque una mentira puede ser una verdad si aquellos ojos que la observan la modifican en ese proceso en el que el cerebro traduce y envía señales o bien lo hacen en función de la información que procesan. Lo que puede ser una verdad para unos, puede también constituir una gran mentira para otros. Eso es lo trágico y lo bello del pensamiento humano y la percepción ilusoria de lo que nos rodea. Sea como fuere, Martha Jacqueline, empieza ofreciéndonos la ilusión de lo que puede o no puede ser, camuflaje de vida.
Huelga decir que la poesía más bella suele nacer de corazones malheridos y necesitados de ese amor romántico o platónico que, en algún momento de nuestras vidas, siempre nos habita. La añoranza es un plato del que come con frecuencia la autora.
Querría decir tu nombre:
…aunque me faltes.
Tu nombre
Porque el recuerdo es peligroso… un arma intensa,
en ocasiones, más temible que el olvido.
Amores que nunca mueren
Tuvimos el amor más grande de este mundo.
Abducida en el recuerdo
Vuelve como si no lo hicieras…
subiéndote en ti mismo,
sentándote al filo de tu alma.
Entrelínea
Podría poner ejemplos a mil, pero sería repetir el libro completo antes siquiera de que comenzaras, querido lector, a disfrutar de su lectura y la desgranases por tu propia cuenta y riesgo. Y el primer acercamiento, he de decir, es importante. Porque en él se implica el descubrimiento de la poesía de su autora y también se ve uno mismo en el reflejo de sus versos. Una primera lectura aporta mucho más si no se conoce hacia donde dirige porque implica algo de iluminación y algo de desnudez repentina, como también de azote y sorpresa. Luego ya vienen otras lecturas más sosegadas, de segundas y terceras interpretaciones, donde la musicalidad también tiene una presencia importante y la belleza residual queda anclada y nos somete para que rescatemos esas palabras una y otra vez.
Ese residuo, ese poso es lo que queda tras varias lecturas y la reiteración de determinados versos. Para mí hay algunos que quedaron varados en las arenas de esa isla que todos tenemos y a la que recurrimos en momentos de reclusión y reflexión profunda. Como ese de Te miraré de lejos que comienza así
Te miraré de lejos…
desde la isla que enmudeció con tu silencio
desde el silencio que aleccionó mi grito de nostalgia.
O los nueve versos de Acuarela que se retuercen en el «sueño no soñado» y nos invitan a preguntarnos por todo aquello que no disfrutamos o vivimos. O ese triste verso de Si no fuera de ti, poema que da título al poemario, que seguro a más de uno le recordará tiempos de amor desdichado: Quizá fui más de ti, que de mí misma.
Hay tantos y tantos versos sobre los que detenerse una y otra vez que no tiene sentido, como decía antes, ofrecerlos todos antes de que el lector pueda llegar a ellos por su propio pie. Hay sitio para aventuras oníricas e imaginarios místicos, pero tras todo ello predomina el amor. Sin embargo, no es una oda a la alegría. Predomina la tristeza, la añoranza, la necesidad afectiva, el desamparo, la lejanía, la insoportable separación, la imposible unión, el amor pasado que no volverá y el futuro que nunca será. El poco sitio que ocupa el presente, está cargado de pasión carnal, de besos y caricias, de sudor y movimiento bajo las estrellas. Lo cual, por muy doloroso que a veces sea leer a Martha Jacqueline, se trasluce en sus páginas el corazón pasional de un «animal» de sangre caliente, lleno de vida interior.
No soy poeta, pero soy consciente de que, para escribir poesía, se necesita una sensibilidad especial, un alma emocional receptiva y un dominio de la palabra que pocos tienen. No, no soy poeta, pero puedo afirmar, con todas las de la ley, que Martha Jacqueline Iglesias Herrera sí lo es.
Por eso, lector, merece la pena adentrarse en estas páginas y beber del cáliz que la autora nos ofrece. Un caldo amargo, pero cálido. Como la vida misma, como el propio amor. Lleno de inconmensurable belleza y, por desgracia, tendente a la generación de esas cicatrices que nos acompañarán por siempre y a las que acudiremos en nuestro recuerdo con nostalgia.
Víctor Morata Cortado
21 de junio de 2016
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VÍCTOR MORATA CORTADO: “Creo que el escritor no puede desvincularse totalmente de su vida social y en cada una de sus obras, aunque sea de forma subrepticia, se aprecia algún aspecto de su existencia”. https://cms.letraweb.org/victor-morata-cortado-creo-que-el-escritor-no-puede-desvincularse-totalmente-de-su-vida-social-y-en-cada-una-de-sus-obras-aunque-sea-de-forma-subrepticia-se-aprecia-algun-aspecto-de-su-exi/ https://cms.letraweb.org/victor-morata-cortado-creo-que-el-escritor-no-puede-desvincularse-totalmente-de-su-vida-social-y-en-cada-una-de-sus-obras-aunque-sea-de-forma-subrepticia-se-aprecia-algun-aspecto-de-su-exi/#respond Thu, 15 Mar 2012 17:56:00 +0000 https://cms.letraweb.org/victor-morata-cortado-creo-que-el-escritor-no-puede-desvincularse-totalmente-de-su-vida-social-y-en-cada-una-de-sus-obras-aunque-sea-de-forma-subrepticia-se-aprecia-algun-aspecto-de-su-exi/ Continuar leyendo]]>

Por Martha Jacqueline Iglesias Herrera.
Entrevista publicada en la red social Miss ARTES en Julio del 2008.
Esta semana desde España nos llega: Víctor Morata Cortado. Este joven autor, nacido en Cartagena en 1977, el Día Internacional del Medio Ambiente, mantiene una activa participación en el ámbito literario. Ha colaborado en diversas revistas de su entorno regional como: la revista Ágora del Colectivo Cultural DUNA, la revista anual MAREA, la revista digital de la Facultad Informática de Murcia ECHO, la revista digital de la Editorial Ala de Cuervo LOGOGRIFO, la revista digital e impresa VOCES de Madrid y la revista ALADERIVA. En su quehacer como escritor cuenta con nueve libros de relatos cortos y varios de poesía, además de una obra de teatro: “La danza del Bosque”, que versa sobre la mitología asturiana y una novela: “Entre Dos Mundos”. Su espacio en la web: Mente creativa es un acercamiento a su labor más cotidiana.
JK: Háblanos de tus primeros acercamientos a la literatura.
Bueno, en primer lugar muchas gracias por esta entrevista. Es un placer estar aquí. Bien, mis primeros acercamientos a la literatura como escritor se remontan a cuando yo apenas tenía diez o doce años. Mi madre me había mandado a casa de una de sus hermanas en un pueblo pequeño y sin mucho aliciente para un niño de esa edad. Ya por entonces flirteaba con lecturas de Stephen King y otros autores que recomendaban en el colegio. Uno de esos días de vacaciones forzadas, estaba aburrido y mi tío me llevó a su oficina, una agencia de seguros con poco movimiento de personal. Pronto, me encontré sentado frente a una vieja máquina de escribir y una cuartilla manchada por una cara sin nada que hacer. Así que comencé a teclear torpemente hasta completar mi primer relato corto, que era más bien hiperbreve. “Sueños”, se llamó. Esa fue la semilla. Luego fue creciendo y no pudo dejar de escribir y acercarme cada día más a la literatura.
JK: ¿Con qué género literario se siente más identificado Víctor Morata?
Yo diría que los géneros en los que me veo más resuelto podrían ser la novela y el relato corto, aunque en la primera aún me encuentro en pañales y dando pasitos cortos para no caerme. Dentro de estos géneros, disfruto muchísimo tratando obras de corte fantástico, terror o ciencia ficción. Sin embargo, me considero un explorador infatigable al que le gusta investigar y ejercitar otros temas y géneros y de cuando en cuando me propongo ejercicios y metas literarias.
JK: ¿Qué aspectos de tu vida social ha influido en tu labor como creador?¿Y cuál no?

Creo que el escritor no puede desvincularse totalmente de su vida social y en cada una de sus obras, aunque sea de forma subrepticia, se aprecia algún aspecto de su existencia. Un amor no correspondido, una oportunidad perdida, un jefe que abusa de sus status… hay muchos aspectos que se ven reflejados en mis obras, muchos amigos a quienes he homenajeado e inmortalizado en relatos y muchas personas a las que juzgué y sentencié en mis historias mientras la vida misma se ocupa de sus fechorías.

JK: El Cosechador es un cuento que mantiene a la expectativa de principio a fin; de hecho, te valió el primer premio en el VII Concurso de Relato de Yo escribo.com. ¿Qué debe Morata a Romeo y a Julia?

Je, je… Creo que les debo, al menos, el premio. La verdad es que El Cosechador nació un día de 2006 cuando acababa de empezar un nuevo trabajo y me debatía entre continuar estudiando o dejarlo aparcado durante un tiempo. En el trabajo había un chico, hoy encargado del negocio y uno de mis mejores amigos, al que una de las empleadas apodaba Romeo por su galantería y dedicación a las mujeres que acudían al establecimiento pidiendo consejo. Entonces pensé, y todo empieza con este tipo de preguntas, ¿qué pasaría si Romeo se viera envuelto en la rutina, en lo cotidiano, de forma inexorable y cuando se afianza a ese estado se lo arrebatan todo sin explicación? He de decir que el relato quedó entonces inacabado y pasaron meses hasta que lo retomé. Ese tiempo de espera supuso que la historia diera un giro radical, más tétrico y reflexivo. En fin, creo que a Romeo y a Julia les debo mi primer premio serio y remunerado y puede que, ¿por qué no?, el inicio de mi carrera literaria en las librerías.
JK: En el manual del perfecto cuentista Horacio Quiroga plantea: “Me he convencido de que del mismo modo que en el soneto, el cuento empieza por el fin. Nada en el mundo parecería más fácil que hallar la frase final para una historia que, precisamente, acaba de concluir. Nada, sin embargo, es más difícil”. ¿Qué opinas al respecto?

Estoy de acuerdo con Horacio. Cuando el fin se conforma en tu cabeza, el resto viene solo. Es como si vieses el final del túnel y tuvieses que llegar hasta la salida. Sabes hacia donde tienes que ir y, de forma automática, comienzas a caminar conformando el camino que te lleva hasta el final. En los cuentos pasa algo parecido, aunque claro, yo hablo por mí, desde mi propia experiencia. Es cierto que en algunas ocasiones prefiero que los personajes comiencen a caminar y me sorprendan con el final, pero con un fin establecido el camino se hace sin tantos rodeos, más firme y seguro, porque sabes que allí es donde acaba el cuento.
JK: Nos comentaste que tu primera novela está siendo valorada por el comité de lectura de varias editoriales, y que ya has comenzado la preparación y escritura de la segunda. ¿Algún comentario para Miss ARTES?

Bueno, aún estoy a la espera de estas editoriales a ver qué me dicen. Hace ya mes y medio del envío de los manuscritos y no creo que tarden mucho más. Con respecto a la segunda novela, pues para qué esperar. A mí me gusta escribir, lo de publicar me encantaría, pero ciertamente es secundario, es como conseguir vivir de lo que más te gusta, así que he decidido no esperar contestación alguna para seguir con mis proyectos. Esta segunda novela la estoy estructurando de manera diferente a la anterior. Me estoy documentando bastante y creando esquemas y una estructura sólida. Ya veremos cuando empiece a escribir cómo va surgiendo.
JK: Creo que esta pregunta no faltará en ninguna de nuestras entrevistas. ¿Qué recomendación puedes dar a los escritores noveles?

Je, je… no sé si yo seré el más adecuado para recomendar siendo aún tan novel como el que más. No obstante, me aventuro a dar un consejo: no dejes de escribir ni que las críticas negativas te sepulten el ánimo, sino todo lo contrario. Cada vez que alguien te diga que no puedes no le hagas caso y sigue adelante. En esto de la escritura, por suerte, no hay un escritor que guste a todos y, por ende, uno que desagrade del todo. Cada escritor tiene su lector. Así que no cejes en tu empeño, los escritores tenemos la suerte de poder crear mundos, personajes, situaciones, maravillas mil… y lo mejor de todo es, que es gratis, tan sólo te ocupa un tiempo que además se disfruta.
JK: Si tuvieras que definir tu sueño. ¿Qué nombre le pondrías?

Tengo muchos sueños a los que me gustaría no sólo darle nombre, sino también forma. Sin embargo, en lo referente a esto que nos atañe, la literatura, diré que mi sueño tiene ocho letras: escritor. Me gustaría dominar por completo todas las herramientas que la lengua pone a mi disposición, mejorar en vocabulario y expresión… no dejar de avanzar en este camino de letras. Así, aunque escribo, aún no me puedo ganar la vida con ello. Ese sería el sueño, escritor. 
Antes de despedirme quería agradecer nuevamente a Jacqueline esta entrevista. Ha sido un placer contestar estas preguntas. Un fuerte abrazo a todos los lectores de Miss ARTES y en especial a Jacqueline.
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