Pablo Neruda – Letraweb https://cms.letraweb.org Blog de Literatura y Arte Mon, 01 Jul 2024 23:31:44 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://cms.letraweb.org/wp-content/uploads/2022/11/cropped-icon-32x32.png Pablo Neruda – Letraweb https://cms.letraweb.org 32 32 SONETO XXVII – Cien sonetos de amor https://cms.letraweb.org/soneto-xxvii-cien-sonetos-de-amor/ https://cms.letraweb.org/soneto-xxvii-cien-sonetos-de-amor/#respond Mon, 01 Jul 2024 23:31:42 +0000 https://cms.letraweb.org/?p=2458 Continuar leyendo]]>

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Pablo Neruda
Chile (1904-1973)

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PABLO NERUDA: «LA POESÍA COMO VOZ DEL ALMA» https://cms.letraweb.org/pablo-neruda-la-poesia-como-voz-del-alma-2/ https://cms.letraweb.org/pablo-neruda-la-poesia-como-voz-del-alma-2/#respond Fri, 29 Sep 2023 20:31:36 +0000 https://cms.letraweb.org/?p=2149 Continuar leyendo]]>

LXXXI

Ya eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño. Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora.
Gira la noche sobre sus invisibles ruedas
y junto a mí eres pura como el ámbar dormido. Ninguna más, amor, dormirá con mis sueños.
Irás, iremos juntos por las aguas del tiempo. Ninguna viajará por la sombra conmigo,
sólo tú, siempreviva, siempre sol, siempre luna.
Ya tus manos abrieron los puños delicados
y dejaron caer suaves signos sin rumbo,
tus ojos se cerraron como dos alas grises,
mientras yo sigo el agua que llevas y me lleva:
la noche, el mundo, el viento devanan su destino,
y ya no soy sin ti sino sólo tu sueño.

LXIX

Tal vez no ser es ser sin que tú seas,
sin que vayas cortando el mediodía
como una flor azul, sin que camines
más tarde por la niebla y los ladrillos,
sin esa luz que llevas en la mano
que tal vez otros no verán dorada,
que tal vez nadie supo que crecía
como el origen rojo de la rosa,
sin que seas, en fin, sin que vinieras
brusca, incitante, a conocer mi vida,
ráfaga de rosal, trigo del viento,
y desde entonces soy porque tú eres,
y desde entonces eres, soy y somos,
y por amor seré, serás, seremos.

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PABLO NERUDA: «LA POESÍA COMO VOZ DEL ALMA» https://cms.letraweb.org/pablo-neruda-la-poesia-como-voz-del-alma/ https://cms.letraweb.org/pablo-neruda-la-poesia-como-voz-del-alma/#respond Fri, 15 Sep 2023 21:30:38 +0000 https://cms.letraweb.org/?p=2130 Continuar leyendo]]>

«Empujado por los designios de la tierra como una ola en el mar hacia ti va mi cuerpo. Y tú, en tu carne, encierras las pupilas sedientas con que miraré cuando estos ojos que tengo se me llenen de tierra».

((Parral, Chile, 12 de julio de 1904 – Santiago, 23 de septiembre de 1973)

LA BANDERA

Levántate conmigo.

Nadie quisiera
como yo quedarse
sobre la almohada en que tus párpados
quieren cerrar el mundo para mí.
Allí también quisiera
dejar dormir mi sangre
rodeando tu dulzura.
Pero levántate,
tú, levántate,
pero conmigo levántate
y salgamos reunidos
a luchar cuerpo a cuerpo
contra las telarañas del malvado,
contra el sistema que reparte el hambre,
contra la organización de la miseria.

Vamos,
y tú, mi estrella, junto a mí,
recién nacida de mi propia arcilla,
ya habrás hallado el manantial que ocultas
y en medio del fuego estarás
junto a mí,
con tus ojos bravíos,
alzando mi bandera.

XXVII

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una Iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

XII

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

LX

A ti te hiere aquel que quiso hacerme daño,
y el golpe del veneno contra mí dirigido
como por una red pasa entre mis trabajos
y en ti deja una mancha de óxido y desvelo.

No quiero ver, amor, en la luna florida
de tu frente cruzar el odio que me acecha.
No quiero que en tu sueño deje el rencor ajeno
olvidada su inútil corona de cuchillos.

Donde voy van detrás de mí pasos amargos,
donde río una mueca de horror copia mi cara,
donde canto la envidia maldice, ríe, y roe.

Y es ésa, amor, la sombra que la vida me ha dado:
es un traje vacío que me sigue cojeando
como un espantapájaros de sonrisa sangrienta.

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Pablo Neruda: El sitio del corazón nos pertenece… https://cms.letraweb.org/pablo-neruda-el-sitio-del-corazon-nos-pertenece/ https://cms.letraweb.org/pablo-neruda-el-sitio-del-corazon-nos-pertenece/#respond Tue, 06 Sep 2022 01:56:00 +0000 Continuar leyendo]]>
 
 
Empujado por los designios de la tierra como una ola en el mar hacia ti va mi cuerpo. Y tú, en tu carne, encierras las pupilas sedientas con que miraré cuando estos ojos que tengo se me llenen de tierra.
LA BANDERA
Levántate conmigo.
Nadie quisiera
como yo quedarse
sobre la almohada en que tus párpados
quieren cerrar el mundo para mí.
Allí también quisiera
dejar dormir mi sangre
rodeando tu dulzura.
Pero levántate,
tú, levántate,
pero conmigo levántate
y salgamos reunidos
a luchar cuerpo a cuerpo
contra las telarañas del malvado,
contra el sistema que reparte el hambre,
contra la organización de la miseria.
Vamos,
y tú, mi estrella, junto a mí,
recién nacida de mi propia arcilla,
ya habrás hallado el manantial que ocultas
y en medio del fuego estarás
junto a mí,
con tus ojos bravíos,
alzando mi bandera.
XXVII
Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.
Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una Iglesia de oro.
Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo
como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

LX
A ti te hiere aquel que quiso hacerme daño,
y el golpe del veneno contra mí dirigido
como por una red pasa entre mis trabajos
y en ti deja una mancha de óxido y desvelo.
No quiero ver, amor, en la luna florida
de tu frente cruzar el odio que me acecha.
No quiero que en tu sueño deje el rencor ajeno
olvidada su inútil corona de cuchillos.
Donde voy van detrás de mí pasos amargos,
donde río una mueca de horror copia mi cara,
donde canto la envidia maldice, ríe, y roe.
Y es ésa, amor, la sombra que la vida me ha dado:
es un traje vacío que me sigue cojeando
como un espantapájaros de sonrisa sangrienta.
V
Amiga, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.
En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.
Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.
El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.
Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.
El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.
El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón, bajo Dios, tambalea.
El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.
El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera.
 
Sobre el autor: Pablo Neruda(1904-1973), seudónimo, después nombre legal, de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, poeta chileno considerado una de las máximas figuras de la poesía escrita en lengua española durante el siglo XX.
Su primer libro, cuyos gastos de publicación sufragó él mismo con la colaboración de amigos, fue Crepusculario (1923), integrado en parte por dos libros anteriores que no publicó, Las ínsulas extrañas y Los cansancios infantiles; esa primera obra fue bien acogida por la crítica y los escritores. Al año siguiente, su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada se convirtió en un éxito de ventas y lo situó como uno de los poetas más destacados de Latinoamérica; es, sin duda, su libro mejor conocido y también el más traducido. Entre las numerosas obras que le siguieron destacan: Residencia en la tierra (1933-1935), poemas impregnados de trágica desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo que se destruye, Tercera residencia (1947) y Canto general (1950), poema épico-social en el que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos y que fue ilustrada por los famosos muralistas mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Después publicaría: Versos del capitán (1952), Odas elementales (1954-1957), Estravagario (1958), Cien sonetos de amor (1959), Memorial de Isla Negra (1964), Fulgor y muerte de Joaquín Murieta(1967), Las piedras del cielo(1971) y La espada encendida(1972). Como obra póstuma, el mismo año de su fallecimiento se publicaron sus memorias Confieso que he vivido.
Ganó numerosos premios a lo largo de su vida; los más importantes fueron: el Premio Nacional de Literatura, que recibió en 1945; el Premio Lenin de la Paz, en 1953, y el Premio Nobel de Literatura, en 1971. Poeta de enorme imaginación, fue simbolista en sus comienzos, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar, finalmente, hacia el realismo, sustituyendo la estructura tradicional de la poesía por unas formas expresivas más asequibles. Su influencia sobre los poetas de habla hispana ha sido incalculable y su reputación internacional supera los límites de la lengua.
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