<\/a> <\/p>\nTiene el autor tendencia a perseguir sombras en sus versos:<\/span><\/p>\n <\/span><\/i> <\/span><\/p>\n <\/span>No juegues a perderte dentro de tu sombra.<\/span><\/i><\/p>\n <\/span>Del otro lado<\/span><\/b><\/p>\n\n
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<\/span><\/p>\nTambi\u00e9n alc\u00e9 mi voz in\u00fatilmente<\/span><\/i><\/p>\nante el horror de ver el horizonte<\/span><\/i><\/p>\nfalt\u00e1ndole al paisaje,<\/span><\/i><\/p>\ndestejiendo su tinte en las esponjas<\/span><\/i><\/p>\n\u2013las mismas\u2013<\/span><\/i><\/p>\nque suprimieron el signo a mis preguntas<\/span><\/i><\/p>\nhaciendo del fulgor astillas de cien sombras.<\/span><\/i><\/p>\nEl loco<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\nYo he sentido lo distante de un d\u00eda<\/span><\/i><\/p>\ndeslizarse en la lumbre que enciende la nostalgia,<\/span><\/i><\/p>\nunas pocas visiones descifrar el misterio<\/span><\/i><\/p>\npor donde pasar\u00e1s, aunque no vayas,<\/span><\/i><\/p>\nla sombra del ahora<\/span><\/i><\/p>\ncreciendo en la mirada de lo que no permanece.<\/span><\/i><\/p>\nLo distante de un d\u00eda<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\n <\/span>deje escapar la sombra de inclemencia<\/span><\/i><\/p>\n <\/span>del reverso de nuestro porvenir.<\/span><\/i><\/p>\n <\/span>Visi\u00f3n en el umbral<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\nSon s\u00f3lo algunos ejemplos, pero se ve en ellos la terrible querencia del autor por esconderse en esa oscuridad, esa necesidad de huir del mundo y al mismo tiempo llegarse a \u00e9l a trav\u00e9s del amor. Porque ante todo se trata de una oda al amor por una mujer a la que a veces casi consigue alcanzar y, sin embargo, la mayor\u00eda ha de contentarse con la ilusi\u00f3n con la que se prendan los sue\u00f1os Hay en Esteban una necesidad abrumadora de ser amado por esa mujer a la que le implora un acercamiento \u00edntimo que vive del recuerdo a veces y otras del deseo. No faltan en la poes\u00eda del autor las referencias m\u00edsticas, las alusiones al m\u00e1s all\u00e1 y al mundo de los esp\u00edritus y el acercamiento a lo oculto.<\/span><\/p>\n <\/span><\/p>\n <\/span>alfabetos ro\u00eddos por la invisible graf\u00eda<\/span><\/i><\/p>\n <\/span>de arcanos imposibles.<\/span><\/i><\/p>\n <\/span>Inscripciones en el tiempo<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\nYa todo es despu\u00e9s den los conjuros\u2026<\/span><\/i><\/p>\ntu vuelo fue soborno dos veces en lo inefable.<\/span><\/i><\/p>\n[\u2026]<\/span><\/i><\/p>\nTal vez sea imposible llegar al otro lado sin el oro del rastro que te dejaste aqu\u00ed\u2026 entre la ausencia del que<\/span><\/i><\/p>\nparte desde su nacimiento a lo logrado\u2026<\/span><\/i><\/p>\nTu vuelo<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\n <\/span>Partir lejos del ruido.<\/span><\/i><\/p>\nHacia el signo del monje.<\/span><\/i><\/p>\nDonde la tierra se hace seno<\/span><\/i><\/p>\ny raja el horizonte.<\/span><\/i><\/p>\nIrse de uno mismo<\/span><\/i><\/p>\nabandonando lo ilusorio de la forma. Fugarse de la carne inexistente<\/span><\/i><\/p>\ny del eje absurdo de los huesos hasta encontrarse con aquel<\/span><\/i><\/p>\nque puebla nuestro espejo.<\/span><\/i><\/p>\nHacia el signo del monje<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\nNing\u00fan guardi\u00e1n en el umbral al rojo dio paso a lo perdido<\/span><\/i><\/p>\nen el brillo de la creciente noche;<\/span><\/i><\/p>\npero alguien despliega la ceremonia del misterio<\/span><\/i><\/p>\npara erigir la llamarada tenida en lo invisible de todo poder\u00edo,<\/span><\/i><\/p>\n <\/span>reclamo que viste de fortuna a los<\/span><\/i><\/p>\ndesnudos del ahora oculto en la mirada del arc\u00e1ngel.<\/span><\/i><\/p>\nInscripciones en el tiempo<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\nEn estos y otros versos se alude a la inutilidad de las posesiones materiales, al precepto religioso de que nada de lo que hay aqu\u00ed en la tierra ser\u00e1 llevado a los cielos, que todo lo que permanece y perdura no se cuenta en onzas de oro ni cuentas de diamantes. Sino que se trata de algo m\u00e1s sutil y et\u00e9reo. As\u00ed y todo, Esteban no puede evitar que de sus palabras se desprenda esa p\u00e1tina de tristeza perenne, de oscuro pesimismo que se escapa aun cuando intenta alimentarse de ilusi\u00f3n y esperanza. En muchos de sus versos se ve esa tendencia de forma abierta, en otros s\u00f3lo se puede intuir por el cariz que toman sus palabras o por la intenci\u00f3n que llevan impresa.<\/span><\/p>\n <\/span><\/p>\n<\/span><\/p>\nNi el alto muro de los huesos impedir\u00e1 el derrame<\/span><\/i><\/p>\nde todas las hambrunas y miedos nacidos de tu sangre, <\/span><\/i><\/p>\nque sellan cualquier versi\u00f3n de ti donde exiliarte.<\/span><\/i><\/p>\nLa parte de la soledad<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\n\u00bfDe qui\u00e9n sino esas rosas, <\/span><\/i><\/p>\nmarchitas, sin relevo, <\/span><\/i><\/p>\nen medio del estruendo de tu coraz\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\npartido por el rayo de ese talism\u00e1n<\/span><\/i><\/p>\nal que llamas p\u00e9rdida de todo porvenir?<\/span><\/i><\/p>\nLo distante de un d\u00eda<\/span><\/b><\/p>\n <\/span><\/p>\n <\/span><\/p>\nAunque cierres los ojos y veas m\u00e1s all\u00e1 del recuerdo de entonces<\/span><\/i><\/p>\nes in\u00fatil no ver lo que la noche pacta<\/span><\/i><\/p>\n <\/span>en tus dominios de triste acaudalada; porque hora tras hora se<\/span><\/i><\/p>\nmultiplica la desdicha hu\u00e9sped de tus l\u00e1grimas,<\/span><\/i><\/p>\ny tus posesiones todas, se trizan como polvareda que el tiempo<\/span><\/i><\/p>\n