{"id":2133,"date":"2023-09-19T02:57:18","date_gmt":"2023-09-19T02:57:18","guid":{"rendered":"https:\/\/cms.letraweb.org\/?p=2133"},"modified":"2023-09-19T02:57:20","modified_gmt":"2023-09-19T02:57:20","slug":"becquer-el-mas-puro-romantico-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cms.letraweb.org\/en\/becquer-el-mas-puro-romantico-2\/","title":{"rendered":"B\u00c9CQUER: EL M\u00c1S PURO ROM\u00c1NTICO"},"content":{"rendered":"

<\/p>\n\n\n\n

XCII
a Casta Esteban<\/p>\n\n\n\n

Tu aliento es el aliento de las flores;
tu voz es de los cisnes la armon\u00eda;
es tu mirada el esplendor del d\u00eda
y el color de la rosa es tu color.<\/p>\n\n\n\n

T\u00fa prestas nueva vida y esperanza
a un coraz\u00f3n para el amor ya muerto;
t\u00fa creces de mi vida en el desierto
como crece en un p\u00e1ramo la flor.<\/p>\n\n\n\n

RIMA XII<\/p>\n\n\n\n

Porque son, ni\u00f1a, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las n\u00e1yades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las hour\u00eds del Profeta.<\/p>\n\n\n\n

El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta,
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del oc\u00e9ano
y el laurel de los poetas.<\/p>\n\n\n\n

Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carm\u00edn de los p\u00e9talos
se ve al trav\u00e9s de las perlas.
Y sin embargo,
s\u00e9 que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.<\/p>\n\n\n\n

Que parecen sus pupilas
h\u00famedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.
Es tu boca de rub\u00edes
purp\u00farea granada abierta
que en el est\u00edo convida
a apagar la sed con ella.
Y sin embargo,
s\u00e9 que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.<\/p>\n\n\n\n

Que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cant\u00e1bricas pe\u00f1as.
Es tu frente que corona,
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el d\u00eda
su postrera luz refleja.
Y sin embargo,
s\u00e9 que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas.<\/p>\n\n\n\n

Que entre las rubias pesta\u00f1as,
junto a las sienes semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armi\u00f1o sujetan.
Porque son, ni\u00f1a, tus ojos
verdes como el mar te quejas;
quiz\u00e1s, si negros o azules
se tornasen, lo sintieras.<\/p>\n\n\n\n

RIMA XI<\/p>\n\n\n\n