{"id":1098,"date":"2012-03-15T20:14:00","date_gmt":"2012-03-15T20:14:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cms.letraweb.org\/herido-de-mi-mismo\/"},"modified":"2012-03-15T20:14:00","modified_gmt":"2012-03-15T20:14:00","slug":"herido-de-mi-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cms.letraweb.org\/en\/herido-de-mi-mismo\/","title":{"rendered":"Herido de m\u00ed mismo"},"content":{"rendered":"

<\/m:narylim><\/m:intlim> <\/m:wrapindent> <\/m:defjc><\/m:rmargin><\/m:lmargin><\/m:dispdef><\/m:smallfrac><\/p>\n

A Vicente Huidobro<\/span><\/i><\/p>\n

S\u00e9 que no es bastante romper la c\u00e1scara del yo que nos envuelve <\/span><\/div>\n

para enlazar con el cosmos que a todos nos alberga.
Emito seud\u00f3podos que exploran el entorno por si hallaran alguna calidez de luz <\/span><\/div>\n
y s\u00f3lo encuentran desiertos de car\u00e1mbanos.
La calle es un glaciar inerte, que no para ni muestra el sentido del camino.
Ni rastro de se\u00f1ales luminosas.
Incluso las ventanas a las que me acerco, ofrecen un horizonte cercenado por las rejas.
Est\u00e1 cerrada el \u00e1gora y el clima que la envuelve es una tibia linfa que asfixia y adormece.
Momentos de lucidez parecen dar alguna clave y es por ello que persevero y sigo.
Te busco a ti y te digo que t\u00fa tambi\u00e9n, antes del amanecer, <\/span><\/div>\n
buscabas transparencias que mostraran un rinc\u00f3n para el abrigo.
Una isla de intimidad para el contacto.
Un testimonio vivo.
Mas, t\u00fa, cierras los ojos y te muestras ausente.<\/p>\n

Hoy me siento v\u00edctima de un fluir ef\u00edmero, pre\u00f1ado de met\u00e1foras;
me nace un vendaval de im\u00e1genes sin hilo, sin Ariadna,
como racimos de ruidos que empa\u00f1an los silencios.
Hoy me crece la duda incluso de mi mismo,
del ciego-necio filosofar con el que escribo.
Me duele ser un hombre
herido de palabras, sin palabras,
flores de pl\u00e1stico, maniqu\u00eds de escaparate,
humo en revoluci\u00f3n yendo despacio a un Septentri\u00f3n amargo;
Apenas si amanece y ya me muestro terco perseguidor del invento de la nada.<\/p>\n

No s\u00e9 si s\u00f3lo soy un verso en carne y hueso,
magro de m\u00e9dula y sustancia,
vespertino crep\u00fasculo de tripas y nostalgias.
Un charlat\u00e1n que vende abalorios envueltos en papel de crucigramas.<\/p>\n

Empoemo las prosas con uvas en agraz,
–sarmientos brav\u00edos en tierra de secano–;
aromo, con versos vestidos de malditos,
las l\u00e1grimas vertidas por los jardines p\u00fablicos.
Visito diccionarios llamados a concilio
desde los aleda\u00f1os de un prost\u00edbulo;
hago lupanares con tela de arpillera,
burdeles insalubres en \u00e9poca de bullas y miserias.<\/p>\n

Aterrado por los \u00faltimos temblores
me sumerjo en las sombras,
buscando la senda que conduce
a la Oculta Pagoda.
(Huidobro, desde el fondo de las p\u00e1ginas de un libro,
me mira y se sonroja).<\/p>\n

Hoy me siento invadido por palideces de luna
–esta\u00f1ando un sol para los muertos—.
Recorro los arrabales del silencio.
Sostengo la mirada de las m\u00e1scaras
mientras dentro de m\u00ed se van mezclando
los crujidos de espinas en el alma
con los gritos de un dios que ni comprendo ni me entiende.
Un dios ausente me redacta imposiciones o me impreca;
mientras me siento solo en el conf\u00edn del tiempo,
del otro lado, m\u00e1s all\u00e1 de la ribera,
en un dif\u00edcil vado de r\u00edo que no cesa.<\/p>\n

No me quedan anaqueles que cobijen
manuales de naufragios, sopores ni sorpresas.
Y presiento \u00a1augurios de quimera!
a un Altazor que me aguarda en su d\u00e9dalo de hiedra,
con gesto mordaz e inapelable.
Sugiere que vuelva atr\u00e1s por el reloj de las esperas,
para volar con \u00e9l en su paraca\u00eddas, y caer
precipitadamente en un lodazal de sangre y ci\u00e9naga.
Y he de caminar con \u00e9l por el sendero oscuro
hacia la m\u00e1s oculta de todas las consciencias.<\/p>\n

Octavio Fern\u00e1ndez Zotes.<\/span><\/div>\n

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Solo soy<\/span><\/a><\/span><\/b> <\/span><\/b><\/div>\n
Publicado por Octavio en <\/span>04:49:00<\/span><\/a><\/span> . lunes, junio 15 <\/span><\/div>\n
4 comentarios<\/span><\/a><\/span> <\/span><\/div>\n
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Todo lo que alguna vez pas\u00f3 por m\u00ed se ha vuelto poso
que qued\u00f3 impreso en el acervo que mis d\u00edas.
Nada de lo que hay en m\u00ed naci\u00f3 de nada.
Nada de lo que pas\u00f3 fue fortuito.
S\u00f3lo soy fruto del sedimento del tiempo.<\/p>\n

Pasaron las horas y las lunas;
pasaron los hombres y las cosas.
Soy todo lo que soy, nada es en balde.
Soy la fuente y el r\u00edo; el nogal y el \u00e1lamo.
Soy tierra sembrad\u00eda y reja del arado;
el huerto que bebe y la noria que gira.
El silbido del viento y el ulular del pasmo.
Amor terrenal y p\u00e1jaro volando.
Soy risa en abril y llanto en mayo.
Arena, mar, cielo y barranco.
Todo lo que hay en m\u00ed
no es m\u00e1s que una eternidad que est\u00e1 de paso.<\/span><\/div>\n

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Octavio Fern\u00e1ndez Zotes<\/span><\/div>\n
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<\/a>Nocturno.<\/span><\/a><\/span><\/b> <\/span><\/b><\/div>\n
Publicado por Octavio en <\/span>03:30:00<\/span><\/a><\/span> . martes, abril 28 <\/span><\/div>\n
5 comentarios<\/span><\/a> <\/span><\/div>\n
Etiquetas: Poes\u00eda-Espa\u00f1a<\/span><\/a> <\/span><\/div>\n
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En lo oscuro de la noche,<\/span><\/div>\n

cuando ya tan s\u00f3lo queda<\/span><\/div>\n
la lejana sinfon\u00eda del silencio,<\/span><\/div>\n
me introduzco, buceando, en el misterio<\/span><\/div>\n
de las sombras. Y con ojos entornados<\/span><\/div>\n
voy viajando por los campos de las rosas,<\/span><\/div>\n
por los fuegos de los cielos encendidos.<\/span><\/div>\n
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Voy buscando una visi\u00f3n y, de repente,<\/span><\/div>\n
refulgente, se aparece.<\/span><\/div>\n
En la cumbre de mi sue\u00f1o<\/span><\/div>\n
surge un halo de fulgor. Una m\u00fasica<\/span><\/div>\n
inaudita rasga leve los silencios.<\/span><\/div>\n
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Un momento. Es tan s\u00f3lo un momento.<\/span><\/div>\n
Nada m\u00e1s.<\/span><\/div>\n
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Te veo, te sonr\u00edo, me sonr\u00edes<\/span><\/div>\n
y te vas.<\/span><\/div>\n
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Y yo quedo nuevamente <\/span><\/div>\n
caminando entre las sombras,<\/span><\/div>\n
rebuscando en los lugares m\u00e1s se\u00f1eros,<\/span><\/div>\n
donde yo me haya quedado<\/span><\/div>\n
en alg\u00fan feliz momento<\/span><\/div>\n
impregnado de tu esencia.<\/span><\/div>\n
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Y luchando, sollozante, vuelvo a ti.<\/span><\/div>\n
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Es un momento. Es tan s\u00f3lo un momento.<\/span><\/div>\n
Nada m\u00e1s.<\/span><\/div>\n
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Yo te pido que te quedes, y la m\u00fasica<\/span><\/div>\n
se para. Te oscureces, y te vas.<\/span><\/div>\n
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Caminando entre las hiedras de la noche,<\/span><\/div>\n
con el alma tropezando con las piedras<\/span><\/div>\n
de las falsas ilusiones,<\/span><\/div>\n
el recuerdo de tu aroma<\/span><\/div>\n
me despierta, pero ya tan s\u00f3lo queda<\/span><\/div>\n
el perfume dulciamargo de tu sombra.<\/span><\/div>\n
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Octavio Fern\u00e1ndez Zotes.<\/span><\/div>\n
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A Vicente Huidobro S\u00e9 que no es bastante romper la c\u00e1scara del yo que nos envuelve para enlazar con el cosmos que a todos nos alberga. Emito seud\u00f3podos que exploran el entorno por si hallaran alguna calidez de luz y s\u00f3lo encuentran desiertos de car\u00e1mbanos. La calle es un glaciar inerte, que no para ni<\/p>\n