{"id":1006,"date":"2016-08-18T18:27:00","date_gmt":"2016-08-18T18:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cms.letraweb.org\/mi-habana-i-y-ii\/"},"modified":"2016-08-18T18:27:00","modified_gmt":"2016-08-18T18:27:00","slug":"mi-habana-i-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cms.letraweb.org\/en\/mi-habana-i-y-ii\/","title":{"rendered":"Mi Habana I y II"},"content":{"rendered":"


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 Por Ricardo Pla<\/span><\/span><\/span><\/span><\/b><\/p>\n

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Mi Habana <\/span><\/span><\/span><\/span><\/b><\/div>\n<\/div>\n
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Lo bueno de La Habana es que cabe en un bolsillo. El hecho de que quepa en el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros es un eufemismo, que a esta altura de la vida no me voy a dar el lujo de evocar por razones obvias de salud. <\/span><\/span><\/span><\/span><\/div>\n

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La Habana puede ser as\u00ed de peque\u00f1a, siempre que pensemos que para volar solo basta llevar un pu\u00f1ado de nubes en los bolsillos.<\/span><\/span><\/span><\/div>\n

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La Habana pesa cual monedas de cambio, el cambio fragmentado en nuestras vidas cuando decidimos cambiarla; unos por Madrid, otros por Miami, unos hasta por Sydney. De cualquier forma, ya nunca m\u00e1s el cambio ser\u00e1 uno por uno. Hay quien gan\u00f3 un futuro. Hay quien perdi\u00f3 un pasado.<\/span><\/span><\/span><\/div>\n

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La Habana abulta tanto como las llaves de lo Vedado, la llave que Cerr\u00f3 el Paseo, el simple andar por la Playa, mientras fueses cubano, que importa si fueses blanco o si fueses negro. OH! Si fueses negro; que importa entonces un 10 de Octubre. Las llaves del control, de la Regla a seguir que luego quebrantamos y suplimos por llaves de una Ciudad Libertad, sin importar d\u00f3nde.<\/span><\/div>\n

La Habana es el sudor salado en nuestras manos cuando hace fr\u00edo, como el salitre de un muro muy largo con unas olas enormes. <\/span><\/div>\n

La Habana es el polvo entre las u\u00f1as, el que mordemos a diario en nuestro miedo a vivir sin recordarla.<\/span><\/div>\n
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 Mi Habana II (La Puta)<\/span><\/span><\/span><\/b><\/span><\/span><\/div>\n<\/div>\n

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Mi abuelo fue zapatero toda su vida. Una profesi\u00f3n com\u00fan que le gan\u00f3<\/span> respeto y le propici\u00f3<\/span> dinero para educar a sus hijos, a pesar de su raza. Mi abuelo, con esa sapiencia que la vejez otorga, sol\u00eda decirle a mi madre y esta a su vez, siempre me lo repet\u00eda: \u201cEl capitalismo tiene muchos defectos, pero el comunismo tiene m\u00e1s.\u201d<\/i><\/p>\n

\u201cEn esta puta ciudad, todo se incendia y se va\u201d
Fito P\u00e1ez. Ciudad de Pobres Corazones.<\/span><\/div>\n



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De todas las ciudades del mundo, la m\u00e1s puta sin dudas ha de ser La Habana. Una puta con principios, como la doble moral con que ha vestido sus calles por m\u00e1s de un siglo, con sus \u00e1ngeles y sus demonios. Puta iletrada y pitonisa, que supo ver que entre el 59 y el 69 hay algo m\u00e1s que una diferencia de 10 a\u00f1os, m\u00e1s que el placer oral de los discursos; hay algo m\u00e1s all\u00e1 de una sugerente posici\u00f3n de cambio. El 59 dio fin a muchas cosas malas (como dec\u00eda mi abuelo negro); en el 69, ya no hab\u00eda remedio…se iba de mal en peor. Puta capitalista o proletaria, en esencia, La Habana sigue siendo la misma ciudad. <\/span><\/div>\n

Una ciudad zalamera que le ha abierto sus piernas a todo aquel que se anime a hacerla suya, a vivirla a pesar de tantos a\u00f1os de arquitectura congelada y medios b\u00e1sicos, pero sin venderse por ello al mejor postor. La Habana abre sus piernas a diario, para dar luz a una raza libre y esclava de su suerte. <\/span><\/div>\n

La Habana de los habaneros. Un ser rom\u00e1ntico, gen\u00e9ticamente comemierda que se queda a morir en su Habana, y aun en el exilio, libre al fin, muere irremediablemente preso de su ciudad, porque esta se hace indisoluble en la memoria. <\/span><\/div>\n

La Habana es una puta ven\u00e9rea, de coito visual, de sensaciones m\u00e1s all\u00e1 de la piel y el tiempo, sin \u00e1nimo de curas ni misterios, salvo los cientos de millones que la engendran. <\/span><\/div>\n

Por eso lejos de ella, en otra puta ciudad, pero sin coraz\u00f3n como la m\u00eda, me atrevo a pensar: \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 La Habana despu\u00e9s de La Habana? <\/span><\/div>\n

Quiz\u00e1s sea un lugar de reencuentro y esperanzas y recuerdos, de cuando sol\u00eda ser tan f\u00e1cil y dif\u00edcil, tan joven y tan vieja, tan nuestra y de tantos, la muy puta. <\/span><\/div>\n
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 Por Ricardo Pla Mi Habana Lo bueno de La Habana es que cabe en un bolsillo. El hecho de que quepa en el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros es un eufemismo, que a esta altura de la vida no me voy a dar el lujo de evocar por razones obvias de salud. La Habana<\/p>\n