Descubrir a Philipp Vandenberg, que está considerado el Dan Brown alemán, ha sido todo un acierto. Su novela: “Pájaros Negros sobre la Catedral” me ha brindado unas horas de lectura muy placenteras. He de decir, que la misma se enmarca en un contexto histórico. No obstante, Afra, su heroína, es pura ficción, al igual que
Danny Gerard queda huérfano a los trece años. Gracias a la gran suma de dinero que declara el testamento de su padre, se ve libre de ir a parar a un orfanato. Convertido en el único habitante de su propio hogar, intenta estirar el dinero tanto como le es posible. Todo le hubiera ido bien
Hombre… que nunca llegas tarde, eres luz suave, invasora quietud. Tus ojos están hechos de cuántas bendiciones necesarias; por ti refundo mi sonrisa, me haces mejor mujer creciéndome desde el fondo de mi misma. Tan solo por oírte lo acallaría todo, aunque fuese un instante, para que tu palabra sea la voz donde despierte y
Shtjefën, me invocas… y tu voz se oye próxima, inmediata, limítrofe, urgente… como si con su melodía me fuera besando el pensamiento. Me atestigua ante ti: una sombra, un aroma, un vestigio, el eco de unos pasos… la esencia que me habita que no es de este mundo. (Pero eso ya lo sabes). A
Bienvenida… la espera se hizo larga en este cruce de sueño sin fronteras, mi supervivencia era apenas migajas de tu mirada… muerte sencilla, instinto básico, del pájaro que se hizo ausencia sin viento para sus alas. Bienvenida… todo se queda en tus manos, mi herencia de luz y sombra que testifican los años, la desnudez
Yo asisto cada día a la alianza que fraguan mis labios en el altar de tu sonrisa. Yo develo lo oculto del espejo calzándome la huella de tu vuelo en el viento, ese vuelo impulsado por el soplo de mi aliento en las calles de esta vida. Tu caricia en el brasero de mi
La vida no es un pasillo recto y fácil por el que viajamos libres y sin obstáculos, sino un laberinto de pasajes en el que debemos hallar nuestro camino, perdidos y confundidos, una y otra vez atrapados en un callejón sin salida. Pero si tenemos fe, Dios siempre nos abrirá una puerta que aunque tal
La excelente escritora española Maribel Romero Soler gana el segundo premio del certamen Esperanza Spínola con un bellísimo poema dedicado a su madre: «El vacío que dejas». EL VACÍO QUE DEJAS El vacío que dejas no lo llena la lluvia ni todas las primaveras que faltan por venir. Es un brazo partido, un ojo
Se va por la tierra andando como extraño y como loco, buscando seno donde reclinar la cabeza, labios donde poner los labios, hogar en que dar calor al corazón. Y se halla, y todo es bello de repente: abandónase el espíritu a los placeres de la confianza: germen caliente reanima el perezoso jugo de las
Este relato le valió a Ernest Hemingway un Pulitzer en el año 1953. Fue publicado por primera vez en otoño de 1952, primero en la revista Life el 1ro. de Septiembre y una semana más tarde en forma de libro por la editorial Scribner´s de New York. Un viejo pescador, un muchacho y un