Cuando intuyo tu silueta entrándole a la ceguera de mis ojos, ruge el viento, el viento… hermano de los senderos que da sentido a mis pasos, y me vuelvo entonces posible de llegar hasta tu cuerpo. Y soy semilla en tu vientre, minúsculo germen de la geografía inconfesaque me dibujan tus años, y soy
«Esto es lo que sabemos: La Tierra no le pertenece al hombre, el hombre le pertenece a la Tierra. Todas las cosas están conectadas; así como la sangre une a una familia. El hombre no tejió la red de la vida, es meramente un hilo dentro de esa red. Cualquier cosa que él haga a
«Demian» Siendo «alemán», no es provinciano. Inolvidable el efecto electrizante que tuvo inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial el «Demian» de aquel misterioso Sinclair, una obra que con impresionante precisión dio en el nervio de la época y arrastró a un entusiasmo agradecido a toda una juventud, que creía que de sus filas había
Éramos jóvenes y el mundo cabía en las pupilas de tus ojos,todo él, desde su páramo en sombrashasta su roída grandezaquedaba vencido, como yo,frente a tu sonrisa de demoniaca virgenque apresuraba la codicia de mis manoshambrientas de rumoressobre tu pecho invicto,guarnecido de memorias. Éramos jóvenes y el mundo…diablos, qué importaba el mundo,si en tu espina
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.No te dejes vencer por el desaliento.No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,que es casi un deber.No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.No dejes de creer que las palabras
Y luego fue la sangre y la ceniza.Después quedaron las palmeras solas.Cuba, mi amor, te amarraron al potro,te cortaron la cara,te apartaron las piernas de oro pálido,te rompieron el sexo de granada,«te atravesaron con cuchillos,te dividieron, te quemaron».Por los valles de la dulzurabajaron los exterminadores,y en los altos mogotes la cimerade tus hijos se perdió
Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas.Desde mi boca llegará hasta el cielolo que estaba dormido sobre tu alma.Es en ti la ilusión de cada día.Llegas como el rocío a las corolas.Socavas el horizonte con tu ausencia.Eternamente en fuga como la ola.He dicho que cantabas en el vientocomo los pinos
«… Y para la vida de un viajante, no existe un fondo sólido de roca. Un viajante no sabe apretar una tuerca, no habla de leyes ni prescribe una medicina. Es un hombre que sale ahí, al azul, con una sonrisa y los zapatos brillantes. Y cuando empiezan a no devolverle las sonrisas… hay un
XCII a Casta Esteban Tu aliento es el aliento de las flores; tu voz es de los cisnes la armonía; es tu mirada el esplendor del día y el color de la rosa es tu color. Tú prestas nueva vida y esperanza a un corazón para el amor ya muerto; tú creces de mi vida
(…) No espero más de la vida ni -por nombrar- de la muerte que el filo de mi perfume que corta la pretensión de los vivos y me bendice la suerte, me basta el aliento dulce de mi boca pa’ iluminarte las noches y consagrarte el camino con la ilusión que te bordo con los